Fingers de pavo sin gluten, glutenfree.

Uno de los platos estrellas de la comida callejera, ya conocida como Street food hasta en los lugares más recónditos de nuestro país, son los palitos de pollo rebozados, pero seguro que te suena más si te digo fingers de pollo. Y es que no hay quien se resista a un buen rebozado de pollo con una buena salsa para mojar, y si ese rebozado estalla en la boca al morderlo por ser extracrujiente ya crees haber subido al cielo de los glotones.

Y no es leyenda urbana que las grandes cadenas de comida callejera especialistas en rebozados guardan a buen recaudo las recetas secretas de sus ingredientes, receta por las que muchos pagarían por poder reproducir en su casa todos los días.

Nosotros hemos querido dar un homenaje a esos palitos rebozados de pollo con una receta bastante personal y libre de gluten, ya que el rebozado es glutenfree, cambiando el pollo por el pavo para hacerlo un poco más sano, pero no nos engañemos, esto es para un día especial no para todos los días. También vamos a especiarlo para que los distintos sabores acaricien tu paladar en cada bocado.

Ingredientes:

  • 700 g de pechuga de pavo.
  • Especias en polvo (comino, jengibre, hinojo, pimienta, pimentón de la Vera, ajo, albahaca y orégano).
  • Dos huevos.
  • 1 paquete de Crunchy Crumbs de Esgir
  • Vino blanco.
  • Brandy.
  • Aceite de girasol.
  • Sal.

Primer paso, hay que quitarle el molesto nervio del medio de la pechuga de pavo.

Una vez quitado se corta en tiras como el dedo, por eso le llaman fingers, que iremos colocando en un bol.

Una vez tengamos todas las tiras de pavo cortadas añadimos un poco de cada especia, sal, un chorro de vino blanco y otro de bandy. Removemos bien para que se mezclen los ingredientes y dejamos reposar sobre una hora para que la carne absorba todos los aromas.

Batimos dos huevos en un plato y en otro colocamos el rebozado. Pasamos las tiras por el huevo, seguidamente por el rebozado y vamos reservándolas.

Calentamos aceite de girasol a una temperatura entre 180 y 190 grados y freímos los palitos hasta que comience a dorar el rebozado. Vamos sacando los palitos a un plato con papel absorbente para que retenga el exceso de grasa.

Una vez todos nuestros palitos están listos, ya podemos sacarlos acompañados de alguna de nuestras salsas.

Yo te recomiendo la salsa de mostaza y habanero para culminar este sabroso plato del que ya nunca te vas a olvidar. Está en la antítesis de la alta cocina y, aun así, la acaricia de muy cerca.

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