Galletas de arándanos y piñones (sin gluten, sin lactosa)




El mundo de las galletas está lleno de sabores, colores y formas de lo más diversas y, en enemigos del gluten, queríamos contribuir a llenar ese inmenso universo con una receta de galletas que, si eres de esos que no puede resistirse a probarlas una cuando las ve rebosando en un cesto, tienes que probar a hacerlas, sí o sí.

Hoy hemos querido dar un pequeño paso y no solo dejándolas libres de gluten, o glutenfree, como prefieras. Esta receta también queda libre de lactosa, al sustituir la mantequilla por aceite de coco que, con su beneficioso aporte de cuerpos cetónicos generados por el aceite de coco, dan energía y alimentan a nuestro cerebro en momentos de baja glucosa y reducen el riesgo de padecer tumores cancerosos. Y no solo acaban ahí sus beneficios, le da un sabor y aroma a coco delicioso ¡Se puede pedir más!

No solo vamos a aportar salud a nuestro cuerpo con el aceite de coco, con los arándanos, vamos a aportar una fuente de antioxidantes y flavonoides; sin olvidar que se usa desde la antigüedad para prevenir las enfermedades de las vías urinarias. Para mí, son las chuches naturales más sabrosas y encontrártelas en esta galleta es toda una delicia.

Por último y no por ello menos apreciado en cocina vamos con un ingrediente vegetal que se caracteriza por ser una fuente de proteínas y fibra de las más altas en su sector. Un elemento caro que no pasaremos previamente por la sartén para que se quede ese sabor a resina que envuelve la boca al comer piñones frescos y que, con el aroma de coco y el sabor dulzón de los arándanos, explotará en nuestra boca dejándonos siempre con ganas de comernos una más.

Ingredientes:

  • 170 g de aceite de coco.
  • 150 g de arándanos deshidratados.
  • 120 g de panela.
  • 250 g de harina sin gluten.
  • 30 g de chocolate puro en polvo.
  • 50 g de piñones.
  • Media cucharadita de bicarbonato.
  • Un huevo.

Lo primero que haremos es sacar una hora antes el aceite de coco de la nevera para que se atempere y se pueda manipular mejor. Si lo calientas un poco al baño maría o en descongelación en el microondas mejor.

En un bol grande metemos el aceite de coco y, con ayuda de una amasadora eléctrica, añadimos la panela y batimos hasta que quede bien mezclado.

Añadimos el huevo y mezclamos de nuevo, notaras como la masa ya tiene una consistencia más cremosa.

Le toca el turno a la harina y el bicarbonato, lo pasamos todo por un colador para evitar grumos y mezclamos de nuevo hasta obtener una masa homogénea. Yo he usado harina de Schar, pero usar la que más os guste y comentarme que tal os queda con esa harina.

Cogemos los arándanos y los metemos en una picadora hasta que queden en trozos pequeños. Los metes en el bol, mezclamos todo bien.

Una vez bien mezclado y con ayuda de una espátula metemos la mayoría de los piñones, nos guardamos unos pocos para des pues, y movemos mezclando con cuidado para no romperlos.

Esta masa, al no tener mantequilla, no hace falta meterla en la nevera, pero si ves que está muy blanda, lo dejas unos minutos y la tendrás como el cemento para manipularla mejor. Haz unas bolas con la mano, aplástalas para darle forma de galleta, pon unos piñones de los que has reservado por encima, ve esparciéndolas en una rejilla de horno sobre un papel de horno para que no se peguen.

Lo metes en el horno unos 20 minutos a 180 grados. Si las quieres un poco más cremosas quítales unos tres minutos.

Deja siempre que se enfríen en una rejilla, sin el papel de horno. Al hacer esto evitarás las molestas humedades y en unos minutos las tendrás listas para probar. Al día siguiente aún están más buenas.

Espero vuestros comentarios, que busquéis alimentos glutenfree y que nuestra lucha os haga más libres.

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