Castañas asadas estilo casero

Uno de los recuerdos más entrañables de mi infancia en navidad es pasar por la plaza de la virgen en valencia y babear al pasar por el puesto de castañas asadas. El olor a castañas tostadas en lumbre de carbón aún perdura en un recóndito lugar de mi cerebro y aflora cada vez que veo una bolsa de castañas en el supermercado al acercarse el otoño.

Hay que decir que dejan que desear muchas castañas en los supermercados. Yo te recomiendo que pruebes unas cuantas marcas y te quedes con las que mejor te salgan ya que hay en alguna superficie que más de la mitad de las castañas salen pasadas y, con el precio que tienen, se puede calificar de auténtica estafa.

La castaña es un fruto poco calórico, lo que la hace perfecta para comer entre horas, rica en hidratos de carbono, en fibra, lo que nos beneficia en el tránsito intestinal, fuente de vitamina C, A y E. tiene un alto contenido en potasio, calcio, fosforo y magnesio entre otras cosas más lo que la hace ser un alimento perfecto para huesos y músculos sanos.

Está claro que las castañas son saludables y están deliciosas a la brasa en un puesto de esos que encontramos en el centro de la ciudad, pero no siempre tenemos uno cerca y a veces nos apetece poder probarlas en la calidez de nuestro hogar y es aquí donde os vamos a ayudar con esta receta que pretende emular, con las limitaciones lógicas al no disponer de una barbacoa en todos los hogares, la receta que recuerdo con más cariño.

En esta receta solo vamos a necesitar un puñado de castañas, papel de aluminio y aceite de oliva virgen extra.

Lo primero que vamos a hacer, si no quieres tener molestas explosiones de castañas, es realizar un buen corte en la castaña o escucharas la mascletá valenciana en tu misma cocina y estarás hasta el día siguiente limpiando castaña en sitios donde no sabias que podía llegar ni el polvo.

Una vez realizado el corte, vamos a meter 20 castañas en una hoja de aluminio bien sellada con un chorro de aceite de oliva virgen extra.

Esto lo vamos a dejar a 190 grados en el horno durante media hora. Si te gustan más duras recorta el tiempo y si te gustan más blandas le das un poco más tiempo. Sabrás que has sellado bien el saco con la hoja de aluminio por que cuando las saques estará hinchado como una pelota.

Ahora toca sacarlas y darles un poco de tostado. Lo suyo es que tengas una sartén con agujeros y un fuego de gas para ir dándole vueltas hasta tenerlas tostadas y que se acerquen un poco a las de carbón. Si no tienes, puedes usar inducción o lo que tengas para tostarlas un poco.

Una vez tostadas, las metes en un recipiente cerrado para que no pierdan mucha humedad y así la piel salga mejor y ya puedes devorar este entrañable plato.

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